20 de octubre de 2010

Olvidé una curiosidad

El sábado por la noche, en los tiempos muertos donde no tenía que recordar qué licores con qué refrescos deseaba el cliente, caí en la cuenta de un error que cometí horas antes cuando di por publicada mi última entrada del blog.

Olvidé la curiosidad que más se merece tal adjetivo. Una de esas curiosidades románticas que, en ocasiones, le dan cierto valor añadido a las cosas. En definitiva, uno de esos detalles inapreciables que están pero no están.

Tras ser consciente que el primer corto debía ser mudo, y que mi viejo relato El controlador de los espacios era inadaptable, de alguna manera llegué a la cuestionable conclusión que una partida de ajedrez sería la mejor de las ideas. Pero, ¿qué partida?

Dejando a un lado la eterna y trillada analogía que enfrenta a la vida contra la muerte, indagué en Internet partidas históricas de ajedrez. Entre todas ellas me llamó la atención una que bautizaron como La inmortal, de 1851 en Londres, que enfrentó a un alemán (Adolf Anderssen) considerado el campeón mundial por aquel entonces, y a un francés (Lionel Kieseritzky) profesor de ajedrez. Por lo que se ve, esta partida se desarrolló con un juego de combinaciones tan espectacular que a día de hoy se recuerda en el mundo del ajedrez como uno de los mayores exponentes de la antigua escuela romántica.

Me descargué el baile de movimientos y los estructuré como si fuera un guión con puntos de giro, crisis y climax. Así, los movimientos de David y Rodri durante el corto (y durante el rodaje, en general) seguían el orden y las pautas de la famosa partida de ajedrez. Lamentablemente, las circunstancias del rodaje nos impidieron rodar los planos detalle donde se apreciaban mejor los movimientos de las piezas.

Por cierto, acabo de descubrir en la wikipedia (refrescando datos) que esta partida de ajedrez también sale en Blade Runner. Imagino que lo habrán actualizado porque no recuerdo yo semejante casualidad. Por lo que se ve, no tenía suficiente con lo de Bergman. ¡Saludos!

Ah, venció Adolf Anderssen.