16 de octubre de 2010

La hora de la 'partida' (remasterizado)

Sí. Otra vez la partida de ajedrez dichosa... Pero con el paso del tiempo, diferente.

Aún recuerdo el frío que pasó David tirado en aquella acera. Era mi primer plano y tardamos en rodarlo, por diversos motivos, como una hora. Una hora se pasó David tirado en una acera con un jersey aguantando su impertérrita compostura de 9.30 a 10.30 de la mañana a finales de un noviembre en Madrid, mientras los demás lucíamos todo tipo de abrigos, gorros de lana, guantes, bufandas, pijamas interiores, dobles calcetines, dobles sudaderas, etcétera. Algo me dice que el también lo recuerda. Lamenté mucho que las exigencias del guión fueran especialmente caprichosas con él, pero ahora con la perspectiva de los años me resulta una anécdota que filtrea más con la comedia que con el drama.

Hay un plano donde Rodri, que representa en la ficción una imagen de la muerte de lo más dudosa, se levanta de su silla y barre con fuerza de la mesa el tablero de ajedrez. "¡Cortamos! ¡Genial, Rodri, gracias! ¡Vamos a repetirla por seguridad! Mierda, las fichas". Rodri vapuleó el tablero de tal modo que las fichas de ajedrez se propagaron por todo el parque de manera descontrolada y aleatoria. Al principio, invertimos unos veinte minutos en buscar peones, caballos, torres. Pero acabó imperando el sentido común y decidimos continuar con el rodaje mientras las fichas iban apareciendo solas. Entre toma y toma o mientras comíamos, se podía escuchar: "¡Un alfil, un alfil! ¡La reina!" Pero sin duda, los peones eran los más valorados, y dar con ellos era sinónimo de auténtica destreza. Al final, conseguimos recomponer las filas de los dos bandos, y le devolví a José Pascual su tablero de ajedrez sin que nunca antes se haya imaginado ésto.

Fue un rodaje de lo más accidental y estresante. Era mi primer corto, y regresé a casa muy decepcionado y con un sabor bastante amargo por la cantidad de infortunios que lamenté. Incluso Laura tuvo que aguantarme varios días. Pero de la misma forma que el transcurrir del tiempo ha cambiado por completo el prisma del suplicio que sufrió David, ahora todas aquellas estúpidas desdichas las recuerdo sólo con cariño y nostalgia.

Os invito personalmente a volver a verlo, aunque no sé hasta qué punto merecerá la pena. Eso sí, esta vez sólo hay darle al 'play' (nada de ir a otras páginas ni rollos raros). Esta es la entrada que escribí el día que colgué el corto en Internet.



Algunas curiosidades más:

- En el guión original, el protagonista debía caminar descalzo, pisar la flor y permanecer con los piés al aire libre en las tomas donde éstos pudieran apreciarse. Sin embargo, después del frío que pasó en la acera el pobre de David, llegué a la conclusión que no era un detalle sumamente importante como para seguir torturándole de esa manera.

- Ni que decir tiene que esa flor no crecía en el parque. Compré un ramo en una floristeria cercana a mi casa, y a última hora del rodaje las pasé putas para ponerla derecha. El plano lo tiramos con tantas prisas que en ninguna toma la flor salió bien enfocada.

- El abrigo negro de tres cuartos que llevaba Rodri puesto era de David. Nos hacía gracia la paradoja: David continuaba con su particular infierno mientras su abrigo protegía a Rodri de las inclemencias del frío.

- Laura y yo tardamos varios días en encontrar el reloj apropiado. Bueno, en realidad ese reloj no es ni mucho menos el apropiado, pero reunía dos factores indiscutibles a su favor: uno, que el resto de candidatos eran extravagantes; y dos, que lo encontramos en El Corte Inglés, el cual no puso ninguna pega a la hora de devolvernos el dinero dos días después cuando fuimos a llevarles de vuelta el reloj.

- Por cierto, a pesar que durante el corto se escucha claramente el 'tic-tac' del secundero, se aprecia de forma evidente que el reloj sólo dispone de dos agujas.

- En innumerables ocasiones, aparecen vehículos muy de fondo circulando en los planos de David.

- Todo el sonido del corto es 'mentira' excepto cuando David, en el último plano del montaje, coge aire con fuerzas. La razón se debe a que, justo ese día, habían varios operarios de limpieza operando en aquel parque con chismes que hacían un ruído indescriptible. Lo peor de todo es que, aún así, se utilizó la pertiga para grabar el sonido que se pudiese. Y el colmo llegó cuando, posteriormente, comprobé atónito como la pertiga se colaba en varios planos cruciales (algunos de ellos toma única, como cuando Rodri paga su furia con el tablero).

- Las imágenes que componen los montajes frenéticos de recuerdos son de lo más variadas. Desde fotos de mi sobrino Pablo, hasta fotos de parejas desconocidas caminando por la playa.

- En el último plano aparecen mis piernas. Estoy de espaldas y de pie, como si estuviera llamando por teléfono a una ambulancia.

- La cita que sale antes de los créditos la improvisé mientras editaba el corto, cansado de que no se entendiera bien el hecho de que el reloj debía correr hacia atrás y no hacia adelante.

- La canción de los créditos es un remix que Seba hizo de Reckoner (Radiohead), para un concurso que organizó la banda en la web de su álbum In Rainbows. Estuvo siempre entre las versiones más destacadas, y hasta llegó a grabar un vídeo protagonizado por él para su remix, que a día de hoy tiene más de 5.000 visitas en youtube.

¡Volveré!